A menudo tenemos la tendencia a confundir la mierda con la pomada.
Nos pasa a menudo cuando estamos en plena etapa de transición a la madurez. (Me pasó a mí). Y nosotros, los hombres, demoramos mucho más en madurar. De jóvenes, confundimos un montón de cosas, y hablo desde mi vida, sin especialmente creer que tu vida se parezca a la mía. Yo siempre creí que tenía buenos amigos. Y el tiempo me ha dado la razón: en general, son solo compañeros de aventuras exprés en la vida. Y aquí relato algunos ejemplos de cómo en mi entorno confundimos la mierda con la pomada. Por ejemplo, mi papá siempre ha creído que un sábado con algunos tragos en una cancha de fútbol era mejor compañía que la misma familia. El cáncer le ha hecho entender que siempre confundió la mierda con la pomada. Mi mamá piensa que el tiktokero sabe mucho más que un médico; su diabetes actual le hace reflexionar y pensar. ¿Tendrá razón el médico? Otro ejemplo es mi hijo, a quien le he entregado las mejores armas para que sea un ciudadano de bien y más inteligente que yo. Actualmente, pre...