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Una noche Más

Generalmente mis noches son para escribir, para hacer una introspección profunda de lo que ha salido bien y de todo lo que no ha salido como esperaba. Ojalá pudiera decir que mi vida está llena solo de cosas buenas… pero sé que no sería verdad, y tampoco me ayudaría a crecer. Las cosas que no salen como uno espera son las que realmente nos obligan a madurar, a moldear el carácter y a reflexionar en qué debemos mejorar para que las cosas sigan el curso que tanto deseamos. Los problemas siempre vienen disfrazados: de rechazo, de peleas, de contratiempos… y aunque duelan en el corazón, de todos modos tienen un fin. Donde más fallamos es en no descubrir el porqué de cada situación. Quisiera escribirles esta noche que soy feliz, que encontré el amor de mi vida o que ya cumplí muchos de mis sueños… pero la realidad es que todavía estoy en el proceso. El proceso de aceptar cada caída como una oportunidad para levantarme más fuerte, cada rechazo como la razón para mejorar mi ser y mi alma, y c...

Una Sonrisa que Nunca se Apagó

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La persona que ven en la foto pasó siete años de su vida conectado a una máquina de diálisis, enfrentando una existencia que parecía interminable. Sobrevivió a 12 cirugías y a un trasplante renal que marcó un antes y un después. Cualquier persona en su sano juicio hubiera tirado la toalla... ¿y quién no? Pero él no. Él es un ser humano común y corriente, con más errores que aciertos, con fracasos que duelen y éxitos que apenas alcanzan para seguir. Un hombre al que admiro profundamente porque nunca dejó de sonreír, ni siquiera cuando, postrado en una cama de hospital, recibió los santos óleos. Si a cualquiera le hubiera pasado lo mismo, quizás no lo habría soportado. Yo no lo hubiera hecho. Caer. Levantarse. Caer de nuevo. Levantarse otra vez. ¿Cuántas veces más lo hará? No lo sé. Pero lo que sí sé es que este pana se merece todo mi respeto. Vendrán más tormentas, seguro. Pero por cómo ha enfrentado cada una hasta ahora, estoy convencido de que saldrá avante, triunfante, como siempre. ...

Adiós.

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Aunque siempre pensé que eras una maldición, querida enfermedad, hoy decidí verte con los ojos del amor. Anteriormente te odiaba y maldecía, creyendo que habías llegado a perturbar la paz que tenía en mi vida. Sin embargo, siempre te acepté. Haz sido una bendición disfrazada, ya que tu presencia en mi vida me ha enseñado a valorar y apreciar el regalo más preciado: la vida. Aunque te manifestaste en mi cuerpo, eres un recordatorio milagroso de la importancia de vivir en el presente y de encontrar la paz interior. Te doy las gracias por las lecciones que me has enseñado, enfermedad. Te amo y te honro por el papel que has desempeñado en mi crecimiento personal. Así que, después de reflexionar y aprender de ti, finalmente hoy te digo adiós. Estoy sano, libre de tu influencia en mi vida. Me despido de ti con gratitud y paz, sabiendo que he crecido y sanado gracias a nuestra experiencia juntos. Adiós, enfermedad. Mau

𝐏𝐫𝐞𝐧𝐬𝐚 𝐕𝐞𝐧𝐝𝐢𝐝𝐚: 𝐥𝐚 𝐕𝐞𝐫𝐠ü𝐞𝐧𝐳𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐜𝐚𝐜𝐢ó𝐧.

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Estoy asqueado de la prensa de mi país, y creo que en general de la prensa en el mundo. Tu comentario u opinión tiene que ir alineado al dueño del negocio. Ejemplo: hay una ley de contratación pública que es una clara regresión de derechos para todos los servidores públicos, pero ¿qué lees, ves o escuchas en los medios que reciben dadivas del que actualmente porta la banda presidencial? "Estamos bien", "van a mejorar el servicio público", "es para acabar con la corrupción". Quizás estoy ignorando algunos pasajes importantes de dicha ley, pero como no te toca a ti, sigues haciendo silencio desde tu cómodo escritorio, viendo TikToks y riéndote de tu prójimo que actualmente es servidor público.Asco de prensa vendida, que les venden que estamos en Suiza o en algún lugar lindo de Europa, olvidándose por completo que hay ecuatorianos que viven con 1 dólar diario. En mi formación como periodista, no fui el que hizo las cosas bien; por ahí me desvié en la vocación...

La Miseria Dorada.

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En un mundo donde el valor de las cosas se mide en términos monetarios, es fácil perder de vista lo que realmente importa. Hay cosas en la vida que el dinero no puede comprar: la paz mental, la integridad y el legado de ser una buena persona. Estas son las cosas que nos hacen humanos, que nos permiten crecer y conectar con los demás de manera auténtica. No serás recordado por los lugares exóticos que visitaste, por las fotos que te tomaste en Qatar, Londres o París, o por las vacaciones en las magníficas playas de Maldonado en Uruguay. La gente recordará de ti lo que les enseñaste, lo que aportaste en su vida para crecer, las risas que compartiste, las lágrimas que enjugaste y las palabras de aliento que ofreciste en momentos de necesidad. Muchos tienen un iPhone de última generación, pero tienen cero contacto con sus padres. Tienen una casa lujosa, pero jamás tienen un hogar donde se sientan amados y aceptados. Esto es lo que sucede cuando se prioriza la acumulación de bienes material...

A menudo tenemos la tendencia a confundir la mierda con la pomada.

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 Nos pasa a menudo cuando estamos en plena etapa de transición a la madurez. (Me pasó a mí). Y nosotros, los hombres, demoramos mucho más en madurar. De jóvenes, confundimos un montón de cosas, y hablo desde mi vida, sin especialmente creer que tu vida se parezca a la mía. Yo siempre creí que tenía buenos amigos. Y el tiempo me ha dado la razón: en general, son solo compañeros de aventuras exprés en la vida. Y aquí relato algunos ejemplos de cómo en mi entorno confundimos la mierda con la pomada. Por ejemplo, mi papá siempre ha creído que un sábado con algunos tragos en una cancha de fútbol era mejor compañía que la misma familia. El cáncer le ha hecho entender que siempre confundió la mierda con la pomada. Mi mamá piensa que el tiktokero sabe mucho más que un médico; su diabetes actual le hace reflexionar y pensar. ¿Tendrá razón el médico? Otro ejemplo es mi hijo, a quien le he entregado las mejores armas para que sea un ciudadano de bien y más inteligente que yo. Actualmente, pre...

Decepción, mala pero necesaria.

A lo largo de la vida nos enfrentamos a muchas situaciones malas, (por no decir hecho 3...), experiencias que pensamos que no nos hubiera gustado vivir, debido a la decepción y tristeza que nos produce cada una de ellas en nosotros. Pero solo el tiempo puede determinar si  quedamos curados o marcados con las decepciones y sin sabores de la vida.  En fin, somos nosotros mismos quienes, con el paso del tiempo terminamos aceptando los hechos y adaptándonos a los mismos para seguir adelante en nuestro camino de tropiezos y aprendizajes constantes y aunque no nos guste cruzarnos con situaciones frustrantes y decepcionantes, ¡son extremadamente necesarias!, porque a las malas o las buenas; debemos tener claro siempre: que la decepción no mata, enseña. No te dejes abatir por las decepciones y no dejes nunca de luchar para superarlas y conseguir tus retos. #Mau https://youtu.be/N97saaTR7JE