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Con K... De tiempo de "Kalidad"

Las dinámicas forzadas nunca salen bien. Jamás. Nunca fuercen una sonrisa ni una situación que les incomode. Quizás eso es lo que más falta hoy en las relaciones humanas: sinceridad y empatía. Y sí, es cierto. Conocer a alguien nuevo puede ser toda una aventura: sus gustos, sus costumbres, su manera de pensar. Todo podría salir mal… o a veces bien. Pero solo a veces. Encontrar a alguien que te escuche de verdad y sepa mantener una gran conversación, con argumentos originales (no sacados de libros ni de videos de motivación) aunque parezca sacado de un guion de Hollywood. Existe. Yo creo que detrás de todo esto está la intuición, la energía, los ángeles o Dios. Porque situaciones hermosas, de esas que uno nunca olvida, sí las hay, acompañado con postre de zanahoria. Y a veces se dan sin planear absolutamente nada.  Mau 

Gracias por haberme obligado a irme de tu vida.

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Gracias por haberme obligado a irme de tu vida. Yo solo no hubiera podido hacerlo. Durante años me quedé atrapado en un ciclo que me consumía: me buscabas cuando necesitabas sentirte amada, me llenabas de palabras intensas y promesas, y luego desaparecías cuando ya no te servía. Me usaste para calmar tu culpa, tu vacío y tu inseguridad, mientras yo daba todo lo que tenía, incluso en mis días más difíciles. Me hiciste dudar de mi valor, me provocaste ataques de pánico y me dejaste cargando el peso de una relación que nunca fue equilibrada. Hoy, mirando hacia atrás con más claridad, entiendo que tu rechazo y tu silencio fueron el empujón que yo solo no me atrevía a darme. Gracias por obligarme a irme. Porque al alejarme de ti, finalmente me encontré a mí mismo. Aprendí a poner límites, a valorar mi paz, a elegir mi dignidad aunque doliera. Descubrí que soy capaz de vivir sin mendigar amor intermitente. Aprendí que merezco consistencia, respeto y alguien que me sostenga también en mis día...

De mí para Mí

De pronto la vida te golpea y te parte en mil pedazos. Y lo primero que se te viene a la mente es: “No quiero seguir más”. Y sí… duele. Porque no estamos hechos solo para vivir, también para soportar el dolor. Un dolor que aparece en todas partes: en la pérdida, en el rechazo, en los problemas que llegan cuando menos los esperas. Por eso dicen que los momentos difíciles crean hombres duros. Porque sin ellos no maduramos, no crecemos, no entendemos el verdadero significado de cada fracaso, de cada caída, de cada mal momento. ¿Se han dado cuenta de que casi todas las películas de Hollywood se basan en el desvalido, en el derrotado que se levanta y se transforma en héroe? Pues sí. Porque todos tenemos que pasar por varias derrotas antes de moldearnos. No sé exactamente qué estás pasando en este momento, pero sí sé lo que necesitas: esperanza, fe y una voluntad inquebrantable para que, aunque el alma esté rota, puedas seguir avanzando. Ánimo. Tú puedes. De mí para mí. Mau. 

Me acorde de frases que leo.

Ser bueno… ¿es malo? Por lo general siempre he leído esa frase. Pero ¿por qué se dice eso? En general, porque nos gusta la gratificación inmediata, la validación constante que produce un acto bueno hacia otra persona. Pero ser bueno es bueno. No por la persona a quien le dedicamos nuestra bondad, sino por nosotros mismos. Porque la bondad es un don que muy pocos tienen de verdad. El poder de ser bueno podría cambiar el mundo si lo hiciéramos desde el corazón, sin buscar likes, sin publicar fotos ayudando al prójimo, sin esperar aplausos. Yo no creo mucho en religiones ni en frases bonitas sobre bondad. Porque la bondad no se muestra… se brinda. No se publica… se vive. No se grita… se siente. Para ti, por ti y para tu propia paz interior. Decir que soy un buen ser humano no es egocentrismo. Es orgullo por la persona que soy. Porque a pesar de los constantes golpes que me han dado personas de las que nunca esperé que me defraudaran, mi esencia no ha cambiado. Y espero que la tuya tampoco...

Una noche Más

Generalmente mis noches son para escribir, para hacer una introspección profunda de lo que ha salido bien y de todo lo que no ha salido como esperaba. Ojalá pudiera decir que mi vida está llena solo de cosas buenas… pero sé que no sería verdad, y tampoco me ayudaría a crecer. Las cosas que no salen como uno espera son las que realmente nos obligan a madurar, a moldear el carácter y a reflexionar en qué debemos mejorar para que las cosas sigan el curso que tanto deseamos. Los problemas siempre vienen disfrazados: de rechazo, de peleas, de contratiempos… y aunque duelan en el corazón, de todos modos tienen un fin. Donde más fallamos es en no descubrir el porqué de cada situación. Quisiera escribirles esta noche que soy feliz, que encontré el amor de mi vida o que ya cumplí muchos de mis sueños… pero la realidad es que todavía estoy en el proceso. El proceso de aceptar cada caída como una oportunidad para levantarme más fuerte, cada rechazo como la razón para mejorar mi ser y mi alma, y c...

Una Sonrisa que Nunca se Apagó

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La persona que ven en la foto pasó siete años de su vida conectado a una máquina de diálisis, enfrentando una existencia que parecía interminable. Sobrevivió a 12 cirugías y a un trasplante renal que marcó un antes y un después. Cualquier persona en su sano juicio hubiera tirado la toalla... ¿y quién no? Pero él no. Él es un ser humano común y corriente, con más errores que aciertos, con fracasos que duelen y éxitos que apenas alcanzan para seguir. Un hombre al que admiro profundamente porque nunca dejó de sonreír, ni siquiera cuando, postrado en una cama de hospital, recibió los santos óleos. Si a cualquiera le hubiera pasado lo mismo, quizás no lo habría soportado. Yo no lo hubiera hecho. Caer. Levantarse. Caer de nuevo. Levantarse otra vez. ¿Cuántas veces más lo hará? No lo sé. Pero lo que sí sé es que este pana se merece todo mi respeto. Vendrán más tormentas, seguro. Pero por cómo ha enfrentado cada una hasta ahora, estoy convencido de que saldrá avante, triunfante, como siempre. ...

Adiós.

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Aunque siempre pensé que eras una maldición, querida enfermedad, hoy decidí verte con los ojos del amor. Anteriormente te odiaba y maldecía, creyendo que habías llegado a perturbar la paz que tenía en mi vida. Sin embargo, siempre te acepté. Haz sido una bendición disfrazada, ya que tu presencia en mi vida me ha enseñado a valorar y apreciar el regalo más preciado: la vida. Aunque te manifestaste en mi cuerpo, eres un recordatorio milagroso de la importancia de vivir en el presente y de encontrar la paz interior. Te doy las gracias por las lecciones que me has enseñado, enfermedad. Te amo y te honro por el papel que has desempeñado en mi crecimiento personal. Así que, después de reflexionar y aprender de ti, finalmente hoy te digo adiós. Estoy sano, libre de tu influencia en mi vida. Me despido de ti con gratitud y paz, sabiendo que he crecido y sanado gracias a nuestra experiencia juntos. Adiós, enfermedad. Mau