Ojalá pudiera decir que mi vida está llena solo de cosas buenas… pero sé que no sería verdad, y tampoco me ayudaría a crecer.
Las cosas que no salen como uno espera son las que realmente nos obligan a madurar, a moldear el carácter y a reflexionar en qué debemos mejorar para que las cosas sigan el curso que tanto deseamos.
Los problemas siempre vienen disfrazados: de rechazo, de peleas, de contratiempos… y aunque duelan en el corazón, de todos modos tienen un fin.
Donde más fallamos es en no descubrir el porqué de cada situación.
Quisiera escribirles esta noche que soy feliz, que encontré el amor de mi vida o que ya cumplí muchos de mis sueños…
pero la realidad es que todavía estoy en el proceso.
El proceso de aceptar cada caída como una oportunidad para levantarme más fuerte, cada rechazo como la razón para mejorar mi ser y mi alma, y cada adversidad como el único motivo para entender cuál es mi verdadero propósito en esta vida.
Me acostumbré a escribir no porque sea el mejor escritor del mundo, sino porque en los momentos más obscuros, la escritura es donde mi alma proyecta toda su emoción sin filtros.
Hoy no fue un buen día!.
Sin embargo, la vida me ha demostrado una y otra vez que justo cuando las noches se ponen más obscuras… siempre llega un mañana que sorprende con luz.
De mí para mí.
Mau...
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