¡Los días de mierda te hacen mejor persona, y punto!
Cada vez estoy más harto de darme cuenta de que es imposible avanzar de verdad y lograr algo grande sin que la vida te muestre también la cara fea de la vida, las crisis que te parten en dos. Cuando todo es fácil, perfecto y equilibrado, no creces, te estancas, te ablandas. Por eso son necesarios esos días de mierda. A nadie le gusta pasarlo mal, pero YO decido: ¿me quedo ahí estancado, llorando, frustrado, impotente como un débil… o siento todo ese dolor, lo vivo a fondo, lo aprendo y sigo adelante más grande, más reforzado, más fuerte?
¡¡Y OJO!! Nunca, JAMÁS le cierro la puerta a un día de mierda, porque justo en esa oscuridad puede estar el giro que me cambie la vida para siempre.
Los días de mierda no son el enemigo: son el profesor más cruel y el que mejor me prepara.
MAU