El momento que vivo me sirvió para encontrar la fuerza que siempre tuve pero que ni siquiera sabía que tenía. Perdí el miedo al miedo, porque cuando te encuentras con el mayor miedo que puedes experimentar en la vida y aún así luchas, descubres que el miedo solo existe en la cabeza, y que eres tú quien le alimenta y le da cuerpo y sentido.
Y te doy gracias; pues si, te doy gracias.
Pues, al menos en mi caso, también. Por todo lo increíble que nunca me hubiese sucedido sin tener mi enfermedad.
Por aprender a entender las almas más allá de las palabras y actos.
Por reconocer el miedo, enfrentarlo y vencerlo. El mío y el de los demás.
Por aprender a amar la propia existencia por encima de todas las cosas, a uno mismo por encima de todos los demás, y, sobretodo, a saber tomarle la medida a la vida, que es, exactamente, ninguna.
#gracias
#Mau
domingo, 31 de mayo de 2015
Un nuevo escrito a mi amada compañera, mi enfermedad:
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Una Sonrisa que Nunca se Apagó
La persona que ven en la foto pasó siete años de su vida conectado a una máquina de diálisis, enfrentando una existencia que parecía intermi...
-
Los padres también asumen solos la crianza de sus hijos La socióloga Miriam Ernest anota que en el país las historias de padres totalme...
-
Nos pasa a menudo cuando estamos en plena etapa de transición a la madurez. (Me pasó a mí). Y nosotros, los hombres, demoramos mucho más en...
-
Aunque siempre pensé que eras una maldición, querida enfermedad, hoy decidí verte con los ojos del amor. Anteriormente te odiaba y maldecía,...
No hay comentarios:
Publicar un comentario