Empecé a Correr Desde Cero
Sí, yo también dejé de creer en mí mismo en algún momento.
Pero por cada 10 caídas, intenté levantarme 20 veces.
No porque sea fácil, sino porque el objetivo nunca fue ser perfecto: fue ir a mi propio ritmo, paso a paso, sin rendirme.
El éxito no llega por arte de magia.
Hay que luchar por él, tener paciencia infinita y, sobre todo, volver a pararse cuando el cuerpo y la mente te dicen “ya no más”.
No tirar la toalla es la tarea más importante en el camino a la superación.
Me costó muchísimo dar ese primer paso.
Pensé que nunca volvería a pisar una cancha, que nunca más andaría en bici, que nunca correría bajo la lluvia sintiendo el agua golpearme la cara como si me estuviera limpiando todo lo malo.
Creí que esas cosas habían quedado atrás para siempre.
Pero cada día me preparé un poquito más, un minuto más, un metro más… hasta que volví.
Y cuando lo hice, aunque fueran solo unos minutos, los disfruté al máximo.
Gracias vida: aunque sufrí y me quejé, me enseñaste que si la mente está convencida de que se puede, no hay obstáculo que nos detenga.
Aunque no sea el mejor, disfruto estos momentos que me llenan el corazón.
Y eso… eso ya es victoria.
#Mau 💙
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