Un año más.

Nunca olvido mis días en la sala de hemodiálisis. Rodeado de enfermeras, pacientes y médicos que hicieron de cada jornada algo especial. Hoy no estoy con ellos… muchos ya no están.

Pero les agradezco de corazón por no haber permitido jamás que mi sonrisa se apagara.

Hoy estoy sin la máquina a mi lado. Y le agradezco a la vida, con todo el corazón, por haberme mantenido aquí entre los vivos.

Mau.

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